En aquel verano del 1976, en Cieza, con un censo de 29.309 de derecho (Padrón a 31 de diciembre, 1975), con solo 450 trabajadores del sector antes puntero en la economía ciezana, el espartero; con 800 albañiles censado. Con un Ayuntamiento que no cobraba la contribución urbana desde 1970, sin Industria, sin Plan de Urbanización, calles mal asfaltadas y alumbrado público según zonas,… y con un paro alarmante de más del 40%.
En el ámbito cultural y de libertades pasaba cosas como: la cancelación por orden gubernativa de una obra de Teatro organizada por el Club Atalaya en el Teatro Galindo de Cieza (Las Galas del Difunto, de Valle Inclán). El concierto del Grupo aragonés La Bullonera, un acto, que tuvo la asistencia de unas 500 personas y que conllevaría días más tarde con una multa de 50.000 ptas por orden gubernativa. La Fiesta Popular, en la Plaza de los Carros con la intervención del cantante Fernando Usain y la actriz Lola Gaos, acto suspendido una vez comenzado por orden gubernativa, con multa al Club Atalaya...
Con algún que otro personaje dentro del paisanaje de Cieza como lo fueron: Paco Blanco, “el filosofo”, José María Martínez,“Juanazos”, o “el Secreta”, un guardia civil que iba de paisano ejerciendo como agente encubierto pero que todos conocían… Unos jóvenes empezarían una aventura cultural y literaria que surgió como “una esperanza que nacía de la desesperanza del momento [...]” La Revista Literaria EL CAIMÁN…
