8.05.2013

MANOLO DATO


Nuestro amigo y compañero en La Sierpe y el Laúd, Manolo, murió el sábado 27 en Cieza, a los 65 años de edad, a causa de un infarto, y en este último viaje se llevó en su maleta un trozo enorme de felicidad de los que le queríamos. Pocas veces habrá encarnado un ser humano tantos perfiles fascinantes para quienes disfrutamos de su presencia, su amistad y su magisterio.
Hondo pesar ha causado en Cieza el repentino fallecimiento de esta “persona humana”, maestro jubilado al que le apasionaba la vida, y mucho dolor en su grupo literario, su querida Sierpe. Tenía muchísimos amigos que ahora se sienten apenados junto a su mujer, Mercedes Carrillo, y sus cuatro hijos. Sin duda alguna, uno de los motores de su vida fue el amor hacia su profesión de maestro y hacia la literatura, especialmente la Poesía, a la que adoraba.
Desde el punto de vista personal, necesariamente recordamos su afabilidad y cordialidad, cualidades que ayudaron a sembrar su vida de innumerables amigos e inolvidables recuerdos. Y es que era cercano a cualquiera que se acercase a él. Destacar que fue un hombre de extraordinaria amenidad, de vasta cultura -gran melómano- y de interés por todo lo humano, así era Manolo. Pero ahora conviene resaltar su personalidad y, sobre todo, su honrada y honrosa actitud ante la vida. Pero es que además, Manolo fue un enamorado de la cultura y su apoyo a ésta fue muy notable, principalmente a través del Grupo de Literatura La Sierpe y el Laúd, al que perteneció desde 1985. Participó hasta su muerte en todas y cada una de las actividades de este colectivo, y estuvo casi en el inicio de aquella aventura literaria que removió la dormida vida cultural de la Cieza de principios de los años ochenta. Su pérdida es profundamente lamentada por todos sus compañeros de este colectivo ciezano, y las muestras de condolencia y cariño recibidas por multitud de escritores de la Región, es inacabada.
Pero es que además, Manolo era un magnífico poeta. No publicó una amplia obra poética, pero porque él era así, porque la poesía que escribía no tenía más objetivo que su propio placer. En palabras suyas, "soy fiel a mi poesía cuando, tanto en la ficción como en la realidad, me doy entero y directo, con todo mi yo viviendo y sintiendo cada verso". Tenía cuarenta y ocho años cuando publicó su primer libro 'Aúreo', dedicado a su amigo Aurelio Guirao, también compañero en La Sierpe y con el que seguro andará por el cielo de los poetas comentando sus cosas; colaboró en diferentes publicaciones de la revista de literatura La Sierpe y el Laúd y le cupo el honor de inaugurar la colección 'Acanto' con el poemario 'Last autumn's dream', en 2009.
Siempre orgulloso de su Cieza natal, todavía pocas horas antes de su muerte, como era su costumbre, salía a caminar por la Atalaya, donde decenas de ciezanos le echarán de menos. Su recuerdo acompañará el resto de las vidas de sus familiares y amigos, pero sin duda ha dejado un hueco insustituible en el seno de nuestro/su grupo literario.

Adiós a Manuel Dato, un excelente poeta y una mejor persona, un maestro para la eternidad.
Hasta luego, Manolo, nos vemos en cualquier recodo de la poesía o en la pasión de la amistad que tú representabas tan dignamente.
Desde el cielo de los poetas, nos seguirás, seguro.

GRUPO DE LITERATURA LA SIERPE Y EL LAÚD

2 comentarios:

CARLOS GARGALLO dijo...

Hasta siempre Manolo, un abrazo.

Anónimo dijo...

El mundo es mejor porque pasan por él, seres humanos como Manuel Dato.
Un abrazo a la familia.
Hasta siempre.